¿Por qué no mediar en casos de VIF?. Argumentos más allá de la Normativa Legal.

Un artículo precedente de nuestro blog, explica la causa legal de la imposibilidad de mediar en casos de VIF.

En esta ocasión, queremos complementar dicho artículo, ya con elementos cualitativos fundamentales que, a nuestro juicio y en base a la experiencia, refuerzan la determinación del legislador al respecto.

Es necesario ahondar más en esta situación, atendido que en ciertos casos, hay personas que pese a la existencia de una denuncia por VIF, consultan por la posibilidad de realizar una mediación familiar.

La mediación, y específicamente la mediación familiar, se define en términos simples como:

Un sistema de resolución de conflictos a que llegan las partes, ayudadas por un tercero imparcial llamado mediador familiar. El mediador los ayuda a obtener una solución que surja de ellos mismos, a través de sesiones realizadas fuera del tribunal, en un ambiente que favorece el entendimiento.

Es un procedimiento voluntario. Sin embargo, respecto de algunas materias la ley exige someterse a ella, en forma previa a la demanda judicial. El acuerdo a que lleguen las partes debe ser sometido a un paso final de aprobación del tribunal de familia.

Los principios que rigen a la mediación, como forma de resolución alternativa de conflictos son los siguientes:

  1. Igualdad
  2. Voluntariedad
  3. Imparcialidad
  4. Confidencialidad
  5. Interés superior del Niño/a

En una sesión de mediación familiar, se encontrarán frente a frente ambas partes con un tercero llamado mediador, que según lo señala la definición: trabajará en base a los discursos y soluciones que surjan desde ellos mismos, teniendo como uno de los principios rectores del procedimiento la Igualdad.

Dicho principio es a nuestro parecer, uno de los elementos que impide el desarrollo de la mediación en causas de VIF. La existencia de una situación de Violencia Intrafamiliar, es una condición que rompe precisamente la igualdad entre las partes, ello ya sea a través del ejercicio de violencia física, psicológica, económica u otras. La parte que haya sido víctima de violencia, comparece a dicha conversación con una experiencia previa de daño relevante, con temor, incluso dispuesta a ceder más elementos en la negociación.

Lo anterior, sumado a que la instancia concreta de mediación no se encuentra resguardad por figuras de autoridad policial o legal, hacen que mediar en casos de VIF, sea un elemento más de riesgo y exposición de la parte que ha sido víctima. Se agrega que una conversación en base a los conflictos entre las partes, puede propiciar nuevos episodios de violencia, re victimizando a la parte más débil y exponiéndola a riesgos insospechados.

Según lo anteriormente expuesto, es deber del mediador constatar, previamente a las citaciones, la existencia o no de situaciones de Violencia Intrafamiliar, y es deber también de las partes hacer mención de dicha situación, para poder orientarla/o de la mejor manera posible.

Finalmente, es recomendable realizar en la entrevista, o en la conversación previa de solicitud del servicio de mediación, una consulta respecto de la existencia de situaciones de VIF, aunque ellas no se encuentren denunciadas, para orientar de mejor manera al cliente y determinar si la instancia de mediación es realmente una alternativa viable en su caso.




#mediarespreveniryeducar